Fernando Sanfiel was born in Breña Alta, La Palma, into a tobacco family. His earliest memories are of the fields and the pilón — and it was a childhood encounter with one that would shape the rest of his life. At four years old, an incident opening a tobacco pile triggered an allergy that forced his family out of the trade entirely. The connection to the leaf, it turned out, was never finished.
He went on to build a life of unusual breadth — professional footballer, cyclist, master diving instructor, speleologist, sailor, and business coach among his credentials. But it was in 2007, when Finca Tabaquera El Sitio appointed him CEO to lead a full recovery of the company, that tobacco reclaimed him. Over five years he rebuilt the brand from the ground up, designed four signature vitolas, and established quality standards that would define La Palma's artisan production.
What followed was an equally ambitious chapter at Destilerías Aldea, where he led the development of an organic sugarcane cultivation programme that produced the ron agricole Caña Pura — and designed the island's Museum of Sugarcane and Rum. Two Premium craft traditions, one quietly authoritative voice across both.
In 2017 he launched a broader initiative to promote La Palma's artisan producers through curated tastings, pairings and events — drawing on his work as a sommelier educator, his appearances at international tobacco fairs, and his co-authorship of the Premium Cigar qualification regulation for La Palma's Biosphere Reserve. He currently contributes to several specialist publications on tobacco and gastronomy. At MGA, his writing brings the same discipline he applies to a tasting: precise, unhurried, and built on a lifetime of earned knowledge.
Fernando Sanfiel nace en Breña Alta, La Palma, en el seno de una familia tabaquera. Sus primeros recuerdos son los campos y el pilón — y fue precisamente un encuentro con este último lo que marcaría el resto de su vida. Con cuatro años, un incidente al abrir un pilón le provocó una alergia que obligó a su familia a abandonar el sector. La conexión con la hoja, sin embargo, nunca se cerró del todo.
Lo que siguió fue una vida de amplitud poco común — futbolista profesional, ciclista, Máster Instructor de buceo, espeleólogo, regatista y coach empresarial, entre otros registros. Pero fue en 2007, cuando la Finca Tabaquera El Sitio lo nombró Consejero Delegado para liderar la recuperación de la empresa, cuando el tabaco lo reclamó de nuevo. A lo largo de cinco años reconstruyó la marca desde sus cimientos, diseñó cuatro vitolas estrella e implantó estándares de calidad que definirían la producción artesanal palmera.
Le siguió un capítulo igualmente ambicioso en Destilerías Aldea, donde lideró el desarrollo de un programa de cultivo ecológico de caña de azúcar que dio origen al ron agrícola Caña Pura, y diseñó el Museo de la Caña de Azúcar y el Ron de la isla. Dos tradiciones artesanales Premium, una sola voz tranquilamente autorizada en ambas.
En 2017 puso en marcha una iniciativa más amplia para promover a los productores artesanales de La Palma a través de catas, maridajes y eventos — apoyada en su trabajo como formador de sumilleres, sus apariciones en ferias internacionales del tabaco y su coautoría del reglamento de calificación de Cigarros Puros Premium para la Reserva de la Biosfera de La Palma. Colabora actualmente con varias publicaciones especializadas en tabaco y gastronomía. En MGA, su escritura lleva la misma disciplina que aplica a una cata: precisa, sin prisa, construida sobre un conocimiento ganado a lo largo de toda una vida.